¡PARA UNA BONITA TEZ, nada como una buena mascarilla!

A CONTINUACIÓN ALGUNOS CONSEJOS PARA CONSEGUIR BUENAS VENTAS

Una mascarilla es buena para la piel siempre que se elija la adecuada. Si su cliente tiene una piel con tendencia a ser grasa y le aplica una mascarilla nutriente, la piel va a rechazarla: la epidermis va a brillar y le saldrán feos granitos debido al exceso de sebo. Con lo que su cliente no conseguirá el resultado esperado.

1 – Repita el diagnóstico de la piel periódicamente

Vuelva a realizar el diagnóstico de la piel de sus clientes, periódicamente. La piel cambia, sus recomendaciones deben hacerlo también. Recordatorio: he aquí algunos datos bien sencillos. La piel a menudo da tirones: se seca. Tiende a sufrir erupciones cutáneas: se seca y se sensibiliza. Si tira solamente de los carrillos y presenta algunos brillos en la zona T (frente, nariz, mentón), la piel es mixta. Si la piel brilla por todas partes: ¡Uy! ¡Se trata verdaderamente de una piel grasa!

2 – Recomiende varios tipos de mascarillas

Una vez diagnosticada la piel, elija simplemente la mascarilla más adecuada para sus necesidades del momento. Pero según el caso, será más astuto utilizar una mascarilla específica para las diversas zonas del rostro.

3 – Insista en la regularidad

Las mascarillas aportan todos sus principios activos a la piel… ¡Pero, para que sean eficaces, no se las deje olvidadas en el armario! Aplíquelas dos o tres veces por semana para conseguir resultados aún mejores, y a veces, incluso todas las noches.

4 – Aconseje alternar las mascarillas como si fueran curas

La exfoliación o peeling elimina las impurezas y células muertas que se hayan acumulado en la superficie de la piel. Reavivan la tez, permiten una mejor respiración celular de la epidermis y flexibilizan la piel que reaparece nítida y dispuesta para recibir un tratamiento, indispensable antes de la mascarilla para aprovechar todas sus propiedades. Aplique siempre una mascarilla después de exfoliación.

Dados una vez por semana, estos cuidados van a cuidar la naturaleza de la epidermis. Aplique con pincel la mascarilla de capa gruesa sobre el rostro, cuello y escote, evitando el contorno de ojos (para el que hay una mascarilla específica). Durante esos 20 minutos de relajación, la mascarilla actúa intensamente en perfecta simbiosis con la piel. Se retira con esponjitas húmedas. Aplicar luego una loción, y secar.